Pan y circo

feria-de-farsantesQue poco me gustan los políticos.

No voy a aburrirles con teorías que justifiquen tan interesante reflexión, porque al final todo deriva en que –como creo haber dicho alguna vez- el que escribe, siempre ha entendido esa labor como una estricta “representación popular”, ni más ni menos. Ante la imposibilidad manifiesta de que aproximadamente 46 millones de españoles caines, analfabetos, arrogantes, insolidarios y maleducados –entre los cuales me incluyo-, nos encerremos a debatir, como demonios organizamos este viejo país sin matarnos los unos a los otros, decidimos elegir mediante voto a un nutrido grupo de valientes muchachotes con estudios, buena educación e ingeniosas ideas para que nos representen y aporten soluciones.
El problema de los políticos, es que en la mayoría de las ocasiones, la presunta representación termina escondiendo una perfecta coartada para la consecución de intereses propios. Y mientras tanto se utiliza el viejo recurso romano de “pan y circo” para mantener contento y distraído al populacho, que aplaude entusiasta tan magno espectáculo. Claro que intenta explicarle a mis primos que es eso del Imperio Romano y del pan y circo y te dirán que les gustó mucho “Gladiator”.

Pensaba en esto el otro día, mientras recordaba la mala pasada que le jugaron los micrófonos, la víspera del desfile de las Fuerza Armadas, al presidente del Partido Popular Don Mariano Rajoy, cuando a modo de confidencia personal le indicaba al señor Arenas: “Mañana tengo el coñazo del desfile. En fin un plan apasionante”.

Créanme que en contra de lo que pudiese parecer, no critico la frase. De hecho comparto totalmente la afirmación. Cuando alguna vez he puesto la televisión no suelo aguantar más de una hora y casi siempre me reservo para la Legión, por los que siento absoluta devoción tras escuchar a uno de sus miembros explicar lo siguiente: “Cuando un legionario que está en un apuro grita: ¡A mi la Legión!, se va, aunque el compañero no tenga razón en la discusión”. Eso es lealtad y tener los cojones bien puestos, así que son los únicos que me inspiran confianza.

La verdad es que a mí esa demostración de poderío militar me parece una pantomima en un país, donde gobierno tras gobierno, se ha dedicado a desmantelar nuestras Fuerzas Armadas con sucesivos recortes presupuestarios hasta convertirlo en un ejército de chichinabo. Dios nos coja confesados si algún día se les ocurre a los hijos de Alá instalarse en la Alhambra en vez de en la isla Perejil.

Pero como les decía, no critico esas declaraciones. Se puede ser un representante político, respetar el trabajo de las Fuerzas Armadas y aun así parecerte un coñazo pasarte un domingo en un acto oficial de cuatro horas, pudiendo estar en tu casa, en chandal y con tus hijos, por ejemplo. De la misma forma que a mí siempre me ha parecido un bodrio monumental asistir a la jura de bandera de algún familiar y hasta la cabalgata de los Reyes Magos y eso no significa que no lo respete.
Lo que critico es el mensaje del año pasado, donde se da la circunstancia de que el señor Rajoy pedía, con motivo de esta festividad, que los ciudadanos “manifestasen con franqueza” su orgullo de ser españoles y “hagan algún gesto que muestre lo que guardan en su corazón”. Y ese justificar lo injustificable: “Al parecer, una expresión coloquial propia de una conversación de ámbito privado ha transcendido de ese ámbito privado al público”.

Y es que uno echa de menos a personas valientes de verdad. Capaces de asumir responsabilidades y errores si se producen y afrontarlos sin esconderse. Me hubiese gustado en su momento ver a un ex presidente González, por ejemplo, ante aquella famosa pregunta de: ¿Organizo usted el GAL, Sr. González?, responder “Si, fui yo, me equivoqué, pero hice lo que hubiese hecho cualquier persona en una situación en la que cada dos días le robaban la vida y el futuro a uno de los nuestros. Hice lo que han hecho la mayoría de los Estados que han sufrido esa lacra del terrorismo. Y nuestro pecado fue, que ya que tome esa decisión, encima lo hicimos mal. Cuatro sinvergüenzas se dedicaron a meter la mano en la caja para enriquecerse y encima nos equivocamos de personas a la hora de hacer contraterrorismo, con lo cual demostramos ser unos profesionales cojonudos”.

O al también ex presidente Aznar, antes de abandonar el castellano por el dialecto de Texas. En esa ridícula foto de Las Azores, en la que pensaba que el salir en una misma instantánea con dos presidentes de superpotencias mundiales, convertiría automáticamente al país que representas en una de ellas. Así, por tu cara bonita machote. Por cierto, ahora se ha convertido en un descreído del cambio climático, aunque antes era una creyente de las armas de destrucción masiva.

Por eso suelo decir que por lo que a mi respecta, en lo que a políticos se refiere, les pueden ir dando por donde amargan los pepinos. Porque por desgracia, o por suerte, yo si sé lo que significa “pan y circo”.

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~ por flifliparamoscas en noviembre 8, 2008.

Una respuesta to “Pan y circo”

  1. De acuerdo y para ese significado de saber “pan y circo”:

    EL AMOR

    “Si yo hablo en lenguas de hombres y de Ángeles, pero no tengo Amor no soy mas que un tambor que resuena o un platillo que hace ruido. Si comunico mensajes recibidos de Dios, y conozco todas las cosas secretas, y tengo toda clase de conocimientos, y tengo toda la fe necesaria para quitar los cerros de su lugar, pero no tengo Amor, no soy nada.

    Si reparto todo lo que tengo, y si entrego hasta mi propio cuerpo para ser quemado, pero no tengo Amor de nada me sirve. El que tiene Amor, tiene paciencia, es bondadoso y no envidioso; no es presumido ni orgulloso. No es grosero ni egoísta, no se enoja ni es rencoroso. No se alegra del pecado del otro, sino de la verdad. Todo lo soporta con confianza, esperanza y paciencia.

    El Amor nunca muere. Vendrá el tiempo en que ya no se tendrá que comunicar mensajes recibidos ni se necesitara el conocimiento. Pues conocemos solamente en parte, y en parte comunicamos el mensaje divino; pero cuando conozcamos en forma completa, lo que es en parte desaparecerá.

    Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como niño, pero cuando ya fui un hombre deje atrás las cosas de niños. De la misma manera, ahora vemos las cosas en una forma confusa, como reflejos borrosos en un espejo; pero entonces las veremos con toda claridad.

    Ahora solamente conozco en parte, pero entonces voy a conocer completamente, como Dios me conoce a mi. Asi pues, la Fe, la Esperanza y el Amor duran para siempre; pero el mayor de estos tres es el Amor.”
    ______________________

    San Pablo, Primera carta a los Corintios, capitulo 13.

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