Aquellos viejos lugares

   Cuando mis obligaciones laborales y mis responsabilidades familiares me lo permiten, gusto de pasear por mi ciudad, buscando aquellos rincones que de una u otra forma han quedado asociados a mis recuerdos. Sumergirte en esos espacios es como entrar en una pequeña cápsula del tiempo, donde uno vuelve a rememorar momentos que uno tras otro configuraron la niñez, la adolescencia, la madurez, en definitiva, la memoria.

   Los domingos de mi infancia están asociados al Rastro de Madrid. Imaginen la estampa, cuatro críos de no mas de 9 años, agarrados unos a otros de la mano con la prohibición expresa de soltarse bajo ningún concepto, so pena de perderse en una marabunta humana; como directamente sacado de esa estupenda película dirigida por Fernando Palacios, “La gran Familia”, donde el pequeño Chencho de apenas dos años se perdía en Navidad entre la multitud de la Plaza Mayor, y el abuelo (ese grandísimo actor llamado Pepe Isbert), gritaba desesperado “¡Chencho!, hijo mío, ¿dónde estás? ¡Chencho!…” protagonizando, sin duda, una de las escenas mas recordadas del cine español.  En nuestro caso nunca llegamos a protagonizar escena parecida, pero si conservo el recuerdo intacto de la impactante experiencia que suponía para un piltrafilla de menos de un metro de altura  verse metido en medio de aquel bullicio, arrastrado por la mano segura de sus padres, y con esa extraña mezcla de desconfianza ante lo ajeno y el deseo irrefrenable de investigar por tu cuenta todo aquel desconocido universo de nuevas sensaciones y posibilidades.

   Aunque lo que recuerdo con mayor claridad era la posterior visita a un bar de tapeo donde de siempre han servido una de las mejores patatas bravas de Madrid; y no se el porque de ese recuerdo, pero hay cosas que se guardan en el subconsciente con toda la claridad del mundo, independientemente de la importancia o no del hecho y del tiempo que haya transcurrido.

    La cuestión es que ese bar se ha mantenido siempre igual hasta el día de hoy. Y es uno de esos espacios de los que les hablaba al principio; donde uno acostumbra a ir y el simple hecho de cruzar la puerta, pisar ese suelo y apoyarse en la barra, hace que afloren de golpe todos los recuerdos de su pasado. El vermouth que pedía su madre, la cerveza de su padre, las mirindas y la coca-colas, la ración de bravas, las risas, las conversaciones de adultos, las peleas de niños, etc.

   Pero mire por donde, esta semana en uno de esos perderse callejeando, por aquello de los calores del verano le entra a uno la sed y un poquito de hambre, y pone camino al citado bar para de paso encontrarse con sus viejos fantasmas, y cuando llega a la puerta se encuentra “¡¡Oh maldición!!”, que el bar es otro bar, bueno es el mismo bar, pero le han pintado las paredes de naranja, le han añadido mesas y sillas de diseño, han puesto otra barra distinta, televisores LCD colgados de las paredes, cámaras de seguridad y toda la parafernalia; todo muy cool y moderno, y que mis fantasmas y recuerdos se han ido al carajo de un día para otro, y que lo único que queda de mi cápsula del tiempo son dos ridículas vitrinas en las que se exponen dos espejos rotos, y una inscripción a pie de urna donde textualmente pone (les juro que no les miento): “restos de los espejos originales, destrozados por un acto vandálico”.  Les aseguro que no fui yo, pero ganas me entraron de destrozar todo el local como si de un borracho inglés en Benidorm se tratase.

   Y lo que me jode realmente no es que se carguen mis recuerdos, que eso al fin y al cabo me importa un pijo porque son míos y ya me encargaré de guardarlos donde me plazca. Lo que me molesta es esa estúpida moda de hacer desaparecer todo lo que tiene años y por tanto historia para reconvertirlo en moderno y super guay. Como si tener “solera” no fuese ya sinónimo de atractivo e interesante…hay que joderse lo gilipollas que son algunos.

Anuncios

~ por flifliparamoscas en agosto 19, 2008.

2 comentarios to “Aquellos viejos lugares”

  1. Este el articulo mas nostalgico que he podido leer de los bares de Madrid…aunque ya te avisaré de un bar que sirven unas tapas muy buenas y al parecer siguen manteniendo sus mismas costumbres en el barrio de la latina.Buen blog Julián!!!

  2. Que mono!! joo..la verdad que te entiendo perfectamente..son la ostia!! a mi también me jode mucho que ahora la mayoria de los sitios a los que ibas y que te encantaban…los estan poniendo super mod..uf!! que rabia me da…y eso de ir a un sitio por su ” comida especial” y ver que te lo han cambiado todo…joooooo..aún recuerdo cuando cerraronn el famoso Vicky aqui en mi zona..uf..no sabes que alitas de pollo hacian, nunca las voveré a comer asi..Dios!!! si es que mi amiga Paloma y yo nos ibamos hasta en bikini..joder..muchos dias estabamos en la piscina de casa y deciamos ” vamos al Vicky a comer alitas ? ” llegabamos y las estaban haciendo..no importaba, nos tomamos una coca-cola y esperamos jaja..muchos buenos recuerdos alli…ainnnssss..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: